Negación vasca radical del capitalismo mundial

TERCERA CINTA: DONDE, ANTES DE HABLAR DE LOS VASCOS -ETA Y EL MLNV- QUE QUIEREN HACER UNA REVOLUCION SOCIALISTA, SE EXPLICA EL COMO Y EL POR QUE DEL HUNDIMIENTO DE LA UNION SOVIETICA Y SU "SOCIALISMO REAL"

Las 3 potencias capitalistas (USA, Alemania y Japón) luchan en la II Guerra Mundial para aplicar la misma estrategia de salida de la crisis mundial capitalista

En 1929, en el ecuador de esos treinta años de larga "guerra mundial", se produce la gravísima crisis económica mundial. Tenemos pruebas documentales e históricas (es decir, papeles escritos y actos conocidos) de que los bloque de clases dominantes de Estados Unidos, Alemania y Japón van a diseñar y seguir la misma estrategia para salir de la crisis. La estrategia del capitalismo imperialista que supone en primer lugar una fuerte intervención del propio Estado para poder realizar esa estrategia en beneficio del bloque de clases dominante. En los tres países esa estrategia supone que el Estado se embarca en una enérgica política de gasto público para salir de la depresión económica (lo que comúnmente se llama Keynesianismo). Un gasto público que substituya para los capitalistas a la demanda solvente privada que la crisis hace inexistente. Un gasto público que es mayoritariamente militar desde el primer momento en Alemania y Japón aunque también dedicado a autopistas y otras obras públicas de uso civil y militar. Y que es en los Estados Unidos gasto inicialmente civil en los años treinta y luego también militar en los años cuarenta.

En los tres casos esa estrategia supone también un despliegue imperialista para conquistar territorios y pueblos cuya explotación permita pagar las deudas generadas por ese gasto público. Dicho muy deprisa: consiste en salir de la crisis creando muchos puestos de trabajo dedicados a fabricar armas e infraestructuras pagando esa creación con créditos y deudas. Creando además otros puestos de trabajo al generar demanda solvente para los productos de las otras industrias con los salarios pagados a los que fabrican armas. La receta se completa al hacer guerras en las que se emplean esas armas para obligar con ellas a que los agredidos paguen las deudas y el déficit público que se contrajeron para fabricarlas.

El bloque de grandes capitalistas alemanes, que han financiado y entronizado el nazismo como forma de Estado capitalista de excepción, llama a su estrategia Lebensraum (Espacio Vital o "espacio necesario para vivir"). El japonés, que actúa también a través de un Estado capitalista de excepción (una dictadura semimilitar con un amplísimo grado de autonomía del ejército), usa esta otra expresión un tanto barroca: Esfera Mayor de Co-prosperidad de Asia del Este. Y el bloque de grandes capitalistas yanquis, que actúa a través de un Estado capitalista "normal" (o sea, una democracia burguesa), dice The Grand Area (La Gran Area). Me gustaría mucho que te fijaras bien en que los tres Estados (alemán, japonés y yanqui) son capitalistas y en que sus tres estrategias para salir de la crisis no sólo son también las tres capitalistas sino que son idénticas aunque lleven distintos nombres. Porque las tres estrategias se basan en el control de territorios de los que rapiñar materias primas y en el control de poblaciones a las que se extrae plusvalía mediante la imposición por la fuerza de salarios bajos y de condiciones extremas de trabajo y a las que se convierte en mercado cautivo para vender en él las propias producciones.

Los documentos nazis son los que más abierta, brutal y descarnadamente exponen esa estrategia. Por ejemplo, en septiembre de 1940 el Presidente de la Cámara Económica del Reich y Director General del Ministerio de Economía dice en un discurso que:

"En el macro-espacio europeo los trabajadores alemanes sólo podrán ser empleados en los trabajos más cualificados y mejor pagados que permitirán el nivel de vida más alto; la producción de productos que no cumplan esos requisitos se cederá, y se tendrá que ceder cada vez más, a los pueblos de la periferia. En cuanto a la producción industrial de Europa, nosotros escogeremos para el trabajador alemán las guindas".

Para que puedan escogerse esas guindas otro documento nazi de enero de 1941 estipula con respecto al Sudeste europeo que: "tenemos que insistir en la necesidad de unos excedentes de producción lo más grandes posibles, por lo cual no podremos ayudar nunca a un tipo de desarrollo destinado a aumentar allí el nivel de vida a costa de los excedentes disponibles para nosotros". Lo cual es congruente con que en junio de 1940 Himmler hubiera afirmado que: "Para la población no alemana del Este no debían existir más de cuatro años de escolarización a nivel de EGB. Las metas de esta enseñanza básica habían de limitarse a: cálculos sencillos hasta un máximo de 500, saber escribir el nombre propio....Saber leer no hace falta para nada. Aparte de esto no debe funcionar ningún tipo de escuela en el Este".

Es sin duda para lograr esto para lo que el mariscal Goering establece sin tapujos ni ambigüedades, en su directriz del 8 de noviembre de 1941, que "los territorios recientemente ocupados del Este se explotarán bajo puntos de vista coloniales y con métodos coloniales". En diciembre de ese mismo año el Instituto Laboral Científico del Frente del Trabajo Alemán elabora un plan secreto para el "Aprovechamiento de los territorios ocupados por el pueblo alemán" en el que se dice que:

"Para la economía de un pueblo vale el principio de que la suma de las producciones equivale a la del consumo, es decir cada economía produce tanto como consume...Ahora bien, si se quiere que los territorios ocupados traspasen una parte de su superávit al pueblo del Estado (alemán), hay que romper, para el caso de estos territorios, la mencionada fórmula básica: a los habitantes de estos territorios sólo se les permitirá el consumo de parte de su producción. La otra parte estará reservada al pueblo del Estado (alemán) en recompensa por su papel de líder político. Debe producirse, por tanto, en la relación entre los pueblos dominados y sus señores, algo que la teoría económica llama plusvalía cuando se produce en la relación entre el trabajador y el patrón".

En palabras del propio Hitler, la población soviética "iba a vivir a un nivel tan bajo que permitiría comercializar allí prácticamente todo, empezando por los vasos para el agua". La idea de los nazis para el futuro era que la industria alemana importaría del Este materias primas y productos semi-acabados para luego terminarlos, y pagar estas importaciones mediante la reexportación, y, a su vez, la exportación de productos de consumo y bienes de producción. Los documentos de planificación de los equipos nazis de coordinación política y económica para el "espacio oriental" partían del principio (que se tomaba como supuesto de hecho) de que el consumo de alimentos había de ser reducido en el Este para que Alemania tuviera bastante que comer. "Este hecho - subrayaban esos documentos- es la clave en la que se tienen que apoyar nuestras medidas y nuestra política económica".

Quiero insistirte en que los nazis eran más directos, descarnados y brutales en sus documentos pero que la estrategia capitalista de japoneses y norteamericanos (y su práctica) eran idénticamente brutales y despiadadas. Heinz Dieterich, que es el director del Center for International Studies, ha sido quien ha subrayado vigorosamente la identidad del discurso básico del Espacio Vital nazi, la Esfera Mayor de Co-prosperidad japonesa y La Gran Area yanqui. Un discurso básico que expone la que Dieterich llama esencia del sistema de dominio atlántico y que él resume así:

"Es decir, que es imposible aumentar el nivel de vida de los pueblos de la periferia sin disminuir al mismo tiempo el de los "pueblos jefes" de las metrópolis. No es factible extender a todo el mundo el nivel de vida de los países industrializados, ya sea mediante una ampliación de la producción, o bien mediante la redistribución de los excedentes disponibles a nivel mundial y que de momento son consumidos de forma totalmente desproporcionada por las metrópolis. Puesto que el pastel no da para todos, no es que los pueblos de la periferia no puedan obtener, en principio, una parte más grande, sino que eso, de hecho, sólo sería así, cuando no disminuyera por ello la parte correspondiente a las metrópolis".

Los nazis eran bien conscientes de que el intento de aplicar esa estrategia acabaría por enfrentarles a los Estados Unidos que "eran, fuera de Europa, el único país fuerte con el que tenía que contar Alemania". Como lo eran los japoneses. Y como lo eran a la recíproca los norteamericanos, uno de cuyos altos cargos afirmaba en mayo de 1942 que: "El Imperio Británico tal como había existido en el pasado nunca volvería a reaparecer" y que "los Estados Unidos a lo mejor tendrían que ocupar su lugar". La pugna por conseguir aplicar con éxito esa estrategia capitalista idéntica pero de forma que fuera la propia área vital la que quedara establecida es la clave que explica el enfrentamiento crucial de Estados Unidos con Alemania y Japón en la segunda y definitiva fase de la II Guerra Mundial.

La sola voluntad del dictador Hitler y la sola voluntad de la camarilla militar japonesa bastaban, al tratarse de Estados capitalistas de excepción, para desencadenar el avance de sus ejércitos y el intento de conquistar sus áreas soñadas. Su condición de Estado capitalista del centro normal, con democracia burguesa, obligaba a los Estados Unidos a actuar de otra forma. Fíjate bien: el bloque de clases dominante yanqui hizo entrar a los Estados Unidos en la II Guerra Mundial en contra de su opinión pública y en contra de la opinión y de la manifiesta voluntad de la mayoría de los representantes electos del pueblo yanqui.

Para lograr hacer eso el gobierno del Presidente Roosevelt, sobrepasando sus atribuciones y actuando inconstitucionalmente en bastantes ocasiones, orquestó una larga serie de provocaciones a japoneses y alemanes hasta conseguir que la entrada de los Estados Unidos en la guerra apareciera como un acto defensivo contra una agresión no declarada. Te ahorro la referencia detallada de las pruebas documentales de que las cosas fueron así.

Te mencionaré tan sólo la orden de disparar a la armada norteamericana dada el 11 de septiembre de 1941 que significa que existía de hecho una guerra marítima con Alemania no declarada (faltando tres meses para la declaración oficial de guerra). Y el hecho comprobado de que con anterioridad al ataque japonés a Pearl Harbour los servicios secretos yanquis habían descifrado los códigos e interceptado los mensajes entre el Gobierno japonés y sus embajadores, agentes y espías en todo el mundo de forma que las altas autoridades de Washington conocían secretamente la creciente disposición del Gobierno japonés a ese ataque, por otra parte precedido de una larga serie de provocaciones de Roosevelt.

El bloque de clases dominante yanqui tenía tres razones importantes para actuar así. Primera razón: la que ya te he explicado antes. Para acabar de salir de la Gran Depresión económica desencadenada en 1929, por la vía keynesiana del aumento del gasto público en la misma modalidad de gastos bélicos que le había permitido a Hitler reanimar a la economía alemana y disminuir drásticamente el paro. En efecto, la entrada en la II Guerra Mundial fué mano de santo para la economía yanqui. A excepción de los 405.399 ciudadanos que fueron bajas de guerra (ya se sabe que no se pueden hacer tortillas sin romper algunos huevos) pareció que todo el mundo salía ganando en los Estados Unidos. El desarrollo de la industria bélica creó diecisiete millones de nuevos puestos de trabajo y el paro bajó de los nueve millones de parados en 1939 a un millón en 1945. Desde que empezó la guerra hasta su final los salarios medios en la industria tuvieron un aumento real del 27%. Pero si los obreros tenían razones para estar contentos los patronos también: la productividad (el rendimiento del trabajo) subió en la industria un 25% de 1939 a 1944.

Segunda razón: para que un puñado de grandes empresas capitalistas (las que cortan el bacalao en el bloque de clases dominante yanqui) se enriquecieran fabulosamente y aumentaran la concentración del capital gracias al dinero que el Estado le extraería a los contribuyentes. En efecto, entre 1940 y 1944 se entregaron a un puñado de compañías privadas ciento setenta y cinco mil millones de dólares por virtud de contratos para el abastecimiento de materias básicas. Los dos tercios los acapararon un centenar de compañías, de las cuales una decena se llevó casi la tercera parte del total. Esas compañías ganaron además dinero vendiendo lo que habían producido para el gobierno, se les dieron facilidades para materiales y piezas de recambio, condiciones de amortización favorabilísimas, etc. etc.

Tienes que darte cuenta de la excepcionalísima realidad que reflejan los siguientes datos: en 1939 todas las instalaciones fabriles que existían en Estados Unidos habían costado cuarenta mil millones de dólares. Y desde esa fecha a 1945 se gastaron veintiséis mil millones de dólares en instalaciones y equipos nuevos de alta calidad. Que en sus dos terceras partes fueron directamente pagados con fondos del Gobierno. Veinte mil de esos veintiséis mil millones se emplearon para instalaciones destinadas a producir artículos que también se consumían en tiempos de paz.

De forma que en seis años se había aumentado en un 50% (de cuarenta mil a sesenta mil millones de dólares) el equipo de producción disponible para el período de postguerra. En lo que tienes que fijarte, porque es lo que explica por qué el bloque de clases dominante yanqui fué el que salió ganando al meter a sus ciudadanos a luchar y morir en la guerra contra su voluntad (y por qué les metió), es en lo siguiente. Las 250 compañías principales yanquis poseían ya en 1939 aproximadamente los dos tercios (el 65%%) de las instalaciones productivas entonces existentes. Pero durante la guerra manejaron el 79% de todas las nuevas instalaciones manejadas por empresas particulares y hechas con dinero del Estado. Y retuvieron el 78% de todos los contratos activos para suministros de guerra hasta septiembre de 1944.

Y además el Estado les vendió a precio de saldo, al acabar la guerra, las novísimas y costosísimas nuevas fábricas construidas con dinero del Estado. Un solo ejemplo: la U.S. Steel compró al Estado al acabar la guerra la acería Geneve Steel que se había construido con un coste original de 200 millones de dólares pagados por el gobierno. U.S. Steel pagó por ella 47 millones de dólares. ¿Ves como la guerra sirvió para enriquecer a los grandes capitalistas norteamericanos y para aumentar la concentración de la riqueza en pocas manos?. Fíjate bien: en 1951 tan sólo 135 sociedades norteamericanas controlaban el 45% de la producción industrial de los Estados Unidos. Lo cual significaba el 25% de la producción industrial mundial de esa época.

La tercera razón por la que los grandes capitalistas norteamericanos maniobraron y manipularon (a través del Presidente Roosevelt y de su gobierno) a su pueblo para hacerle entrar en la guerra fue la de asegurarse el control de los mercados y de las materias primas del continente americano, de los territorios del Imperio Británico y del Extremo Oriente (La Gran Area).

Espero que ahora ya tengas claro el juego entrecruzado de intereses y necesidades de las grandes potencias capitalistas que desencadenó el infierno de la II Guerra Mundial. Durante más de tres años el territorio de la URSS fué el escenario principal de ese infierno.

Fue la URRS quien derrotó a la Alemania nazi venciéndola a costa de veimte millones de muertos y de una terible destrucción. Fue USA quien se lucró de esa victoria logrando la hegemonía